Carlo Acutis, muerto a los 15 años, se convertirá este domingo en el primer santo millennial

Se le conoce como el “influencer de Dios” y también como el “patrón de Internet”. Ahora, Carlo Acutis será recordado como el primer millennial que alcanzará la santidad dentro de la Iglesia Católica.

El 1 de julio de 2024, el Vaticano aprobó su canonización. Acutis, un adolescente con talento para la tecnología que falleció de leucemia en 2006, será proclamado santo el domingo 7 de septiembre de 2025, después de que la ceremonia inicialmente prevista para abril se pospusiera debido al fallecimiento del papa Francisco.

La noticia ha generado gran expectación, pues rompe con la imagen clásica de santidad. A diferencia de figuras bíblicas o mártires de épocas pasadas, Acutis utilizó sus conocimientos tecnológicos para crear una página web dedicada a recopilar milagros eucarísticos, lo que lo convierte en un referente de espiritualidad en tiempos modernos.

«La canonización tiene que ver fundamentalmente con la santidad, pero también con la relevancia», explica Kathleen Sprows Cummings, profesora de Historia en la Universidad de Notre Dame y autora del libro A Saint of Our Own.

En un contexto en el que muchos jóvenes se alejan de la Iglesia católica, la figura de Acutis representa un puente generacional. «Es un santo en el que pueden verse reflejados», afirma Cummings. «Ese es realmente el sentido de los santos».

El camino hacia la santidad

Dentro de la doctrina católica, un santo es alguien reconocido oficialmente por haber alcanzado la presencia eterna de Dios tras llevar una «vida heroicamente virtuosa». La santidad no distingue a esa persona de otros en el cielo, pero sí permite que sea objeto de veneración en la Tierra a través de templos, festividades y homenajes.

El proceso, sin embargo, es riguroso. Cualquiera puede solicitar la apertura de una causa, pero debe contar primero con el respaldo de un obispo. Además, el candidato a santo debe haber fallecido al menos cinco años antes, salvo dispensa papal.

Una vez abierta la investigación, se revisan los escritos y testimonios del candidato para comprobar virtudes como la fe, la esperanza, la justicia, la caridad y el valor. Si se confirma su ejemplo de vida y el Papa lo valida, la persona es declarada “venerable”.

En ese punto entran en juego los milagros: uno debe demostrarse para proceder a la beatificación que permite el culto local y un segundo es necesario para que la canonización sea oficial.

Un santo para los tiempos actuales

La canonización también guarda relación con la relevancia histórica de la Iglesia. Investigaciones de Robert Barro y Rachel McCleary, de la Universidad de Harvard, muestran que el número de beatificaciones y canonizaciones suele aumentar en regiones con fuerte crecimiento del protestantismo, lo que evidencia un componente estratégico en estas decisiones.

«Desde 1900 aproximadamente, el nombramiento de personas beatas parece reflejar una respuesta de la Iglesia católica a la competencia del protestantismo o el evangelicalismo», señalaron en su estudio de 2016.

En ese sentido, algunos analistas consideran que el reconocimiento a Acutis es también un mensaje hacia las nuevas generaciones. «Por supuesto que sí», asegura Cummings, quien aclara que esta motivación no resta autenticidad a su santidad, sino que responde al momento histórico de una Iglesia que busca acercarse a los jóvenes.

La canonización coincidirá con el Jubileo de 2025, uno de los eventos más significativos de peregrinación en el catolicismo. «Imagínense a todos los jóvenes que acudirán a esta canonización», concluye Cummings. «Será un mensaje poderoso».