Carl Ericsson condenado a cadena perpetua por asesinato ocurrido medio siglo después.

Carl Ericsson, residente de Dakota del Sur, fue condenado a cadena perpetua tras ser hallado culpable de asesinar a su antiguo compañero de escuela, Norman Johnson, medio siglo después de un incidente que le generó un profundo resentimiento.

De acuerdo con la investigación, Ericsson guardó rencor por un episodio ocurrido durante su juventud, cuando Johnson, entonces estrella deportiva, le colocó un suspensorio en la cabeza como burla. Años más tarde, en 2011, Johnson, ya jubilado, abrió la puerta de su casa y fue asesinado de dos disparos en el rostro.

Durante el juicio, Ericsson se declaró culpable pero alegó enfermedad mental, reconociendo que el resentimiento acumulado por aquel incidente escolar fue el motivo que lo llevó a cometer el crimen.