Uber Eats comunicó este jueves que dejará de operar con repartidores autónomos, una decisión que se produce cuatro años después de la entrada en vigor de la Ley Rider, normativa que regula las condiciones laborales de quienes trabajan para plataformas digitales de reparto.
La empresa explicó que esta determinación responde a su compromiso de ajustarse plenamente al marco legal vigente y a la experiencia acumulada tras varios años de colaboración con compañías especializadas en servicios logísticos. Según indicó, el objetivo es consolidar un modelo operativo sostenible y alineado con la legislación laboral.
Uber Eats aclaró que los repartidores que actualmente prestan servicios como autónomos a través de la aplicación podrán continuar trabajando como empleados por cuenta ajena mediante las flotas colaboradoras que operan con la plataforma. Asimismo, señaló que asumirá las obligaciones que le correspondan y que esta decisión busca también poner fin a los procesos judiciales pendientes vinculados a este esquema laboral.
La compañía expresó, además, su disposición a mantener el diálogo con repartidores, organizaciones sindicales y autoridades gubernamentales, con el propósito de asegurar una transición ordenada y equitativa para todas las partes involucradas.
La Ley Rider, vigente desde agosto de 2021, prohibió el uso de repartidores considerados falsos autónomos. En respuesta a esa normativa, Uber Eats implementó a partir de 2022 un modelo mixto que permitía a los trabajadores elegir entre el régimen de asalariados o el de autónomos.
De acuerdo con información de la empresa, durante 2025 más de 7,000 repartidores han sido incorporados como empleados por flotas colaboradoras. Además, en octubre de 2024, Uber Eats y la Unión General de Trabajadores suscribieron un acuerdo de colaboración enfocado en el fortalecimiento de las condiciones laborales del sector.