Desde hace más de una semana, una espesa nube de humo proveniente del vertedero del Distrito Municipal de San Luis mantiene bajo asfixia a residentes de San Luis y sectores cercanos de Santo Domingo Este, como Los Corales, Los Solares y La Grúa.
La humareda no es pasajera. Es constante. Sofocante. Y según denuncian los comunitarios, se intensifica en la noche y en las primeras horas de la mañana, cuando respirar se vuelve una tarea difícil.
Niños y adultos mayores son los más afectados. Tos persistente, alergias, irritación en los ojos y problemas respiratorios forman parte del cuadro que describen los vecinos. Algunos aseguran que varias personas han tenido que ser hospitalizadas, mientras la Unidad de Atención Primaria recibe a diario pacientes impactados por la contaminación.
Muchos optan por encerrarse en sus casas, intentando protegerse del aire cargado de partículas producto de la quema de basura y desechos sólidos.
Pese a la gravedad del panorama, los residentes señalan que no han visto acciones concretas por parte de la Junta Municipal, encabezada por la arquitecta Wendy Cepeda. Tampoco se ha informado sobre intervenciones del Cuerpo de Bomberos ni del Sistema Nacional de Emergencias 911 para controlar el fuego.
El vertedero, ubicado en la antigua carretera Santo Domingo–Monte Plata, no solo genera humo. También representa una amenaza ambiental, ya que podría afectar las aguas del río Ozama y del río subterráneo Brujuela.
La alarma crece porque a menos de 600 metros se encuentra el Acueducto Barrera de Salinidad, cuya fuente es el río Ozama y cuya ampliación está prevista para inaugurarse este mes.
La comunidad pide intervención inmediata. Temen que lo que hoy es humo termine convirtiéndose en una crisis mayor de salud pública.