El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó a Pam Bondi como secretaria de Justicia, según anunció a través de su red social Truth Social.
De manera provisional, el cargo será ocupado por el subsecretario Todd Blanche, quien asumirá como titular interino del Departamento.
En su mensaje, Trump elogió la gestión de Bondi, destacándola como una “patriota” y agradeciendo su trabajo durante el último año, aunque no explicó las razones específicas de su salida. Indicó además que la exfuncionaria pasará al sector privado en un nuevo rol que calificó como “importante”.
No obstante, fuentes cercanas señalaron que el mandatario había manifestado inconformidad con su desempeño en distintos temas, entre ellos el manejo de los archivos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein y la falta de acciones contra adversarios políticos.
Bondi se convierte así en la segunda integrante del gabinete en ser removida recientemente, luego de que Trump destituyera a Kristi Noem semanas atrás.
De acuerdo con informaciones, el presidente ya había discutido con su entorno la posibilidad de sustituirla y sostuvo una conversación directa con ella que fue descrita como tensa, en la que dejó entrever que su permanencia en el cargo sería breve.
Aunque inicialmente se le habría considerado para otro puesto dentro del gobierno, incluso como posible jueza, esa opción perdió fuerza tras confirmarse su salida definitiva de la administración.
Mientras tanto, Trump evalúa posibles sustitutos permanentes, entre ellos Lee Zeldin, actual administrador de la Agencia de Protección Ambiental, además de otros nombres en consideración.
Durante los últimos días, Bondi intentó demostrar avances en investigaciones clave para la administración, incluyendo gestiones vinculadas al caso Epstein, lo que fue interpretado por algunos dentro del Departamento de Justicia como un esfuerzo por mantenerse en el cargo.
Su salida se produce en medio de cuestionamientos internos sobre su manejo de ese caso, especialmente tras declaraciones públicas que generaron confusión sobre la existencia de documentos relevantes.
El cambio marca un nuevo movimiento dentro del gabinete de Trump, en un contexto de ajustes internos y tensiones en torno a la conducción del Departamento de Justicia.