La República Dominicana logró una reducción del 99 % en los ataques contra mujeres con la sustancia corrosiva conocida como “ácido del diablo” durante el año 2025, informó este lunes el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor).
El organismo explicó que, hace algunos años, el país llegó a registrar más de un centenar de agresiones con sustancias químicas altamente corrosivas en distintas provincias, lo que provocó una fuerte alarma social y un reclamo generalizado de acciones firmes por parte del Estado, debido a que este tipo de violencia extrema afectaba principalmente a mujeres.
Desde el año 2021, Pro Consumidor asumió un rol clave al endurecer los controles sobre la importación, comercialización, distribución y uso de estos productos peligrosos. Las acciones incluyeron decomisos masivos, sometimientos a la justicia y una coordinación permanente con el Ministerio Público y los organismos de seguridad, lo que permitió cerrar canales de acceso ilegal a estas sustancias.
Aunque la entidad no precisó el número exacto de casos registrados en 2025, destacó que especialistas y organizaciones defensoras de los derechos de la mujer coinciden en que esta reducción histórica marca un hito en la lucha contra la violencia de género, demostrando que la voluntad política, la acción institucional coordinada y la aplicación rigurosa de la ley pueden generar resultados concretos y salvar vidas.
A pesar de este avance, la problemática de la violencia contra la mujer sigue siendo un desafío estructural. De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la República Dominicana se mantiene como el segundo país de la región con mayor tasa de feminicidios, con 2.9 casos por cada 100,000 mujeres.
Un estudio publicado en octubre pasado indica que en el país se han registrado 1,802 feminicidios en los últimos 20 años, con cifras que oscilan entre 140 y 180 casos anuales, según el informe “Un SOS para salvar la vida de las mujeres”. El año con mayor incidencia fue 2011, cuando se contabilizaron 233 homicidios de mujeres.
Las autoridades reiteraron que, aunque la reducción de los ataques con sustancias corrosivas representa un avance significativo, la lucha contra la violencia de género requiere esfuerzos sostenidos, prevención integral y políticas públicas que aborden sus causas profundas.