En teoría, papel de estas instituciones es: DEFENDER A SUS MIEMBROS. Desde hace años se conocen las extorsiones a dueños de empresas por parte de una cadena de supermercados y las entidades no han emitido un pronunciamiento en defensa de sus asociados.
Tres de las principales industrias de Santiago, se han visto limitadas en sus ventas, porque esos negocios han pretendido obligarlos a fabricarles para su Línea o Marca Blanca, no son las únicas, las hay por todo el país.
La primera en confrontarlos fue Transagricola y su marca Linda, quedando fuera de los anaqueles, después, Grupo Bocel al que apenas le han permitido ofertar dos de sus galletas y el escándalo que visibilizó todo, Panificadora Lumijor.
Hay muchas más, pequeñas, medianas y grandes. Lumijor fue el detonante porque sus vendedores,
repartidores y ejecutivos, fueron sometidos a vejaciones y amenazas, que forzaron a la compañía a decidir no venderles, sin tomar en cuenta las bravuconearía.
Las asociaciones empresariales de Santiago, podrán alegar que sus miembros nunca elevaron sus quejas y la pregunta es, pueden ellos ignorar desconocimiento de lo que ha estado sucediendo por años?
El tener Línea Blanca no es una afrenta a las normas del comercio, pero si constituye una transgresión, las presiones para lograr precios por debajo del mercado y procurar artículos para su linea, obviando las marcas del industrial o productor.
Estás prácticas perjudican a un consumidor que no lee y que desconoce lo perjudicial que es la ausencia de Registro Sanitario, en artículos adquiridos dentro y fuera del país.
La indefensión del consumidor , productor o fabricante es responsabilidad de las instituciones estatales y de las asociaciones que tampoco están desempeñando el rol para el que fueran creadas!
Por Haime Thomas