¡Polémica! Defensa de los Espaillat acusa a Gregory de cobrar antes de declarar

La credibilidad de Gregory Adames, bajo la lupa en el caso Jet Set

El Ministerio Público ha considerado a Gregorio Adames Arias, conocido como Gregory, como una pieza fundamental en su acusación contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, imputados por negligencia grave en el derrumbe del techo del Jet Set Club, tragedia que dejó 235 fallecidos y más de 180 heridos. No obstante, recientes revelaciones de la defensa podrían comprometer su rol como testigo clave.

Un acuerdo económico previo a su testimonio

La defensa de los acusados ha presentado un documento que confirma que Gregory recibió un pago de RD$363,005.02 por concepto de prestaciones laborales de parte de la empresa Inversiones E & L, SRL propietaria del Jet Set apenas un día antes de ser entrevistado formalmente por el Ministerio Público. El pago fue acompañado de un descargo legal ante notario público, lo que ha levantado cuestionamientos sobre la independencia de sus declaraciones.

Luis Andrés Aybar, abogado de Gregory, aseguró que dicho pago no tiene relación con el proceso judicial y que corresponde estrictamente a beneficios laborales acumulados. El detalle, sin embargo, está en el momento en que se formalizó: justo antes de brindar su testimonio.

¿Un testigo presionado o agradecido?

El expediente de la defensa incluye una carta de renuncia firmada por Gregory el 7 de marzo de 2025, agradeciendo a la empresa el trato recibido durante su tiempo como empleado. Esta renuncia fue reportada al Ministerio de Trabajo el 26 de marzo. También se suman capturas de mensajes enviados por Gregory donde explica que su salida se debió a motivos económicos. Pese a haber renunciado, retornó al trabajo días antes del colapso.

La defensa intenta sembrar dudas sobre el temor expresado por Gregory en sus declaraciones, presentando mensajes con tono amistoso intercambiados con los Espaillat después del hecho. Además, revelan conversaciones con Carmen Burgos, asistente de Antonio Espaillat, donde Gregory asegura sentirse abandonado y presionado por los constantes llamados, incluyendo desde el Ministerio Público.

Uno de esos mensajes, del 17 de mayo, dice: “¡Me están llamando de todos lados y del Ministerio Público! Me voy a defender”. La defensa alega que estos textos fueron eliminados por Gregory y no aparecen en el informe pericial del INACIF, lo que cuestiona el proceso de extracción digital.

¿Desacreditación o distracción?

Aunque el equipo legal de los Espaillat no desmiente directamente las acusaciones hechas por Gregory sobre las advertencias del estado del techo antes de la tragedia, se enfocan en socavar su integridad como testigo. Lo presentan como alguien que aceptó beneficios económicos, firmó un descargo, y mantuvo contacto estrecho con los acusados luego del incidente, lo que —según su versión— pone en entredicho su imparcialidad.

Dos versiones enfrentadas

Desde el lado acusador, Gregory sigue siendo la voz de alerta que fue ignorada. Para la defensa, es un actor poco confiable, envuelto en contradicciones y favorecido económicamente justo antes de colaborar con las autoridades.

El proceso aún está en desarrollo, pero esta disputa por la narrativa deja claro que el caso Jet Set no solo se decidirá por hechos técnicos o estructurales, sino también por la fortaleza y credibilidad de los testimonios. El de Gregory, que hasta ahora sostenía el eje de la acusación, enfrenta su momento más crítico.