Estados Unidos afirmó haber hundido más de treinta embarcaciones y provocado al menos un centenar de muertes, además de una persona desaparecida, en operaciones realizadas en aguas del Caribe y del océano Pacífico, como parte de su ofensiva contra el narcotráfico.
El Gobierno del presidente Donald Trump, que ha calificado a los carteles latinoamericanos de la droga como organizaciones terroristas, sostiene que estas acciones se enmarcan en lo que define como un “conflicto armado directo”, argumento con el cual justifica el uso de operaciones militares letales por parte de fuerzas estadounidenses en aguas internacionales.
En agosto, la administración ordenó el despliegue de buques militares en el Caribe, con Venezuela como principal foco de atención, y posteriormente amplió la ofensiva al Pacífico, incluyendo a Colombia y rutas marítimas cercanas a sus costas.