Durante un acto político celebrado en Montecristi, el expresidente Leonel Fernández arremetió contra la actual gestión migratoria del gobierno dominicano, asegurando que de ganar nuevamente la presidencia, tomará medidas firmes para frenar el tráfico de migrantes haitianos hacia el país.
Frente a nuevos integrantes del partido Fuerza del Pueblo (FP), Fernández sostuvo que el ingreso de extranjeros sin documentación permanece sin control, y criticó que las promesas de deportaciones masivas no se han materializado. “Hay un tráfico continuo de ilegales y eso se va a terminar con la Fuerza del Pueblo en el gobierno”, afirmó.
El exmandatario subrayó la necesidad de una política migratoria más rigurosa, declarando que la soberanía dominicana debe protegerse desde la frontera. También acusó al presidente Luis Abinader de no cumplir con su promesa de expulsar 10 mil haitianos semanalmente, calificando la situación como una “puerta giratoria” por donde los migrantes “entran y salen sin mayores obstáculos”.
A su juicio, los actuales centros de retención no cuentan con condiciones adecuadas para evitar que los detenidos vuelvan a circular libremente. “No hay garantías de que los indocumentados permanezcan retenidos; los lugares donde los alojan no tienen la seguridad ni la dignidad que deberían”, agregó.
En ese sentido, Fernández planteó que, bajo su liderazgo, se establecerá un sistema de control más eficiente y con verdadera autoridad, que resguarde la integridad territorial y ponga fin al desorden actual. “En un gobierno de la Fuerza del Pueblo, se impondrá el orden”, afirmó con determinación.
El también presidente de la FP no se limitó al tema migratorio. Durante su intervención, criticó el abandono de Montecristi por parte del gobierno, señalando deficiencias en obras públicas, como el caso del hospital de Guayubín, que, según dijo, “funciona parcialmente en una biblioteca, a pesar de haber sido inaugurado oficialmente”.
“¿Cómo puede un gobierno confundir un hospital con una biblioteca?”, cuestionó Fernández, calificando esta situación como ejemplo del desorden administrativo y falta de planificación del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Acusó a la actual gestión de inaugurar obras incompletas solo por razones políticas, sin garantizar su funcionamiento real.
Al cerrar su discurso, Fernández catalogó la administración actual como “una gestión sin rumbo”, que ha perdido el enfoque y la confianza del pueblo. En su opinión, el PRM ha generado un retroceso en diversos sectores por su incapacidad de cumplir promesas y su falta de dirección.
Con estas declaraciones, el expresidente acentúa su campaña basada en la defensa de la soberanía nacional y la necesidad de una gestión pública más organizada, en un contexto donde la crisis migratoria y la seguridad en la frontera siguen dominando el debate político nacional.