Al menos dos agentes de la policía comunitaria murieron y otras siete personas resultaron heridas tras la explosión de un artefacto frente a la sede policial de Coahuayana, una localidad costera de Michoacán marcada por la fuerte presencia del crimen organizado. La detonación fue tan potente que dejó restos humanos esparcidos en los alrededores y provocó daños severos a estructuras cercanas, incluido un vehículo completamente calcinado. Entre los heridos hay civiles y varios se encuentran en estado crítico.
La Marina desplegó cinco helicópteros, incluyendo un Black Hawk, para evacuar heridos y reforzar la presencia militar en la zona. Coahuayana es un punto especialmente vulnerable por su ubicación en la frontera con Colima y por el control que ejerce el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La policía comunitaria local surgió hace más de una década como parte del movimiento de autodefensas, aunque con el tiempo algunas de estas estructuras han sido infiltradas por grupos criminales.
El ataque ocurrió mientras el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla se encontraba en Ciudad de México en un acto público junto a la presidenta Claudia Sheinbaum. El incidente también se da semanas después de que el gobierno federal enviara más de 2,000 soldados adicionales a Michoacán, sumándose a los despliegues ya existentes en estados vecinos.
La violencia en Michoacán está vinculada a la disputa territorial entre varios cárteles, incluidos CJNG, La Nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos, que buscan controlar rutas de tráfico de drogas, el ingreso de precursores químicos y sectores económicos como la producción de aguacate y limón, fuertemente afectados por extorsiones. El uso de explosivos —desde drones hasta minas improvisadas— se ha vuelto una práctica habitual entre los grupos armados, con miles de artefactos decomisados en los últimos años.
La fiscalía estatal ya abrió una investigación para determinar la naturaleza del ataque y dar con los responsables, en un estado donde, desde hace dos décadas, todos los intentos de pacificación han fracasado y donde líderes sociales y autoridades locales continúan siendo blanco de violencia criminal.