El Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC-SENI) presentó el informe técnico sobre el apagón nacional del 11 de noviembre, en el que determinó que el fallo se originó en la subestación de 138 kV de San Pedro de Macorís I, tras la desconexión manual de una línea que permanecía energizada. De acuerdo con el documento, esa maniobra generó un cortocircuito de alta intensidad que activó los sistemas de protección y desencadenó una cadena de eventos en cascada. Varias líneas cercanas se desconectaron automáticamente para aislar la falla, situación que dejó aislada la generación del Este —unos 575 MW— y produjo un desbalance considerable entre la oferta y la demanda.
Como consecuencia, varias plantas de gran capacidad se dispararon de manera automática para protegerse, lo que debilitó aún más el sistema. Aunque el SENI logró estabilizar la frecuencia durante los primeros segundos, la falta de reserva fría sincronizada y la no reposición completa de los circuitos EDAC provocaron una caída abrupta de frecuencia que terminó colapsando el sistema en su totalidad.
El OC-SENI señaló que la investigación fue realizada con rapidez y rigor técnico, concluyéndola dentro del mismo mes del incidente, a diferencia de otros países donde procesos similares pueden extenderse hasta cinco meses.
El informe también detalla varias medidas correctivas, como la instalación de protecciones adicionales en subestaciones de doble barra, ajustes operativos para nuevas tecnologías de generación, integración de sistemas de almacenamiento por baterías, revisión de los tiempos de actuación de protecciones y verificación de criterios de alta frecuencia en diferentes centrales.
La entidad afirmó que continúa en sesión permanente para dar seguimiento al cumplimiento de estas acciones y trabaja junto a las empresas del sector con el fin de fortalecer la operación, seguridad y eficiencia del SENI.