El papa León XIV alzó la voz este domingo ante la devastación que vive Madagascar, tras el paso consecutivo de dos ciclones que han dejado inundaciones, deslizamientos de tierra y una profunda crisis humanitaria.
Durante el rezo del Ángelus desde el Palacio Apostólico, el pontífice expresó públicamente su cercanía con la población afectada. “Estoy cerca de las poblaciones de Madagascar afectadas en poco tiempo por dos ciclones con inundaciones y deslizamientos de tierra”, afirmó ante los fieles.
No fue solo un mensaje protocolar. El Papa aseguró que ora por las víctimas, por sus familiares y por quienes han sufrido pérdidas graves como consecuencia de los fenómenos naturales.
Según la Oficina Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres, al menos 40 personas murieron tras el impacto del ciclón tropical Gezani, que azotó la isla el pasado martes y agravó una situación ya delicada.
Mientras las autoridades continúan evaluando daños y organizando asistencia, la comunidad internacional observa con atención la evolución de la emergencia en el país africano.
Madagascar enfrenta ahora no solo la reconstrucción material, sino también el dolor de decenas de familias golpeadas en cuestión de días por la fuerza de la naturaleza.