El Gobierno de Costa Rica anunció el cierre de su embajada en Cuba, en medio de crecientes tensiones diplomáticas y críticas por la situación interna en la isla. Las autoridades costarricenses expresaron su preocupación por el deterioro de los derechos humanos y el aumento de acciones represivas contra la población.
El canciller Arnoldo André Tinoco explicó que, además del cierre de la sede diplomática en La Habana, se solicitó al Gobierno cubano retirar a su personal diplomático en San José, manteniendo únicamente funciones consulares. Según indicó, la decisión busca enviar una señal firme ante lo que calificó como un agravamiento de las restricciones a las libertades fundamentales.
Por su parte, el presidente Rodrigo Chaves fue más contundente al afirmar que su Gobierno no reconoce la legitimidad del sistema político cubano, al que responsabiliza de la represión y las condiciones de vida de la población. Además, anunció que los servicios consulares para los costarricenses serán gestionados desde Panamá.
Desde Cuba, las autoridades rechazaron la medida y la calificaron como una decisión unilateral influenciada por Estados Unidos. El Gobierno cubano sostuvo que la acción responde a presiones externas y lamentó la reducción de las relaciones diplomáticas entre ambos países.