¡ESCÁNDALO EN LA OMSA! ¿Urgencia o negociazo? RD$29 Millones para «Pinturita y Desabolladura»

Hay gastos públicos que generan ruido por su monto. Y hay otros que, además, incomodan por lo que reflejan. El caso de la Operadora Metropolitana de Servicios de Autobuses entra precisamente en esa segunda categoría.

Los documentos revisados indican que la entidad certificó y adjudicó un proceso por RD$28,949,995.97 para la contratación de servicios de desabolladura y pintura de autobuses, bajo el proceso identificado como OMSA S.A.-MAE-PEUR-2026-0001. El objeto no se limita a pintura: incluye desabolladura, cambio de color y rotulación de unidades de marcas Iveco, Mercedes Benz Mascarello y Volvo.

El monto fue distribuido en tres adjudicaciones: RD$12,100,000 para Talleres Mar, EIRL; RD$9,249,996.40 para Inversiones Ardisa, SRL; y RD$7,599,999.57 para Comercializadora JMP, SRL. Participaron cuatro oferentes, de los cuales uno no fue admitido. El proceso se ejecutó en un calendario acelerado: publicación y apertura en febrero, recepción de ofertas el día 17 y adjudicación el 25 del mismo mes, todo bajo la modalidad de excepción por urgencia.

Y ahí surge el punto crítico. No es solo el monto, sino el mecanismo utilizado. La normativa de contrataciones públicas contempla la urgencia para situaciones imprevistas, inmediatas y comprobables que afecten el interés público. Sin embargo, la justificación presentada por la OMSA menciona mantenimiento preventivo y correctivo, alta demanda del servicio, retrasos administrativos y procesos de transformación institucional. Esto abre una interrogante legítima: ¿se trataba realmente de una urgencia imprevisible o de una necesidad operativa que debió planificarse con antelación?

La duda se amplía al revisar antecedentes institucionales. En su memoria de 2025, la OMSA ya reportaba procesos relacionados con servicios de desabolladura y pintura, lo que evidencia que no es una necesidad nueva, sino recurrente. Cuando un requerimiento es previsible, la figura de urgencia pierde fuerza como justificación.

A esto se suma otro elemento: la propia estructura interna de la OMSA contempla una División de Desabolladura y Pintura, con manuales y personal asignado para estas funciones. Esto no invalida automáticamente la tercerización, pero sí plantea una pregunta clave: ¿qué parte específica del trabajo requería ser externalizada por casi RD$29 millones y bajo un procedimiento excepcional?

Sobre la cantidad de autobuses intervenidos, los documentos oficiales disponibles no precisan el número total. No obstante, versiones difundidas en medios y espacios de opinión mencionan 31 unidades. De ser así, el costo promedio rondaría los RD$933,871 por autobús, tomando como base el monto adjudicado.

El tema ya ha trascendido al debate público. Medios como RCC Noticias y La 91 FM han recogido cuestionamientos sobre el costo por unidad, el uso del procedimiento de urgencia, posibles inconsistencias en el proceso y condiciones técnicas poco claras. Aunque estos señalamientos no constituyen pruebas definitivas de irregularidades, sí elevan el nivel de escrutinio y la necesidad de respuestas claras.

Y es ahí donde este caso impacta más allá de lo administrativo. Porque mientras la OMSA proyecta modernización y expansión de su flota, un proceso como este corre el riesgo de enviar un mensaje contrario. No se trata de cuestionar la necesidad de mantenimiento que es evidente, sino de exigir coherencia en la forma en que se gestiona el dinero público.

Cuando una institución invierte casi RD$29 millones en servicios de esta naturaleza, lo mínimo que corresponde no es silencio, sino una explicación técnica, transparente y verificable que permita despejar dudas y fortalecer la confianza ciudadana.