Venezuela bajo control de Estados Unidos: la descodificación del discurso de Trump tras la caída de Maduro

La comparecencia de Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro no fue diplomacia: fue una declaración de poder. Estados Unidos no habló de transición, habló de control directo. Gobernará Venezuela el tiempo que considere necesario, administrará sus recursos estratégicos y designará a quienes dirigirán el país.

El eje es el petróleo. Trump anunció que la infraestructura energética será reconstruida por corporaciones estadounidenses bajo una lógica empresarial: primero recuperan su inversión; luego, el excedente llega al pueblo. El bloqueo petrolero se mantiene. No hay apertura sin control.

El mensaje fue hemisférico. Trump actualizó la Doctrina Monroe mediante acción directa, advirtiendo que EE. UU. está dispuesto a repetir operaciones similares en la región.

El componente militar fue explícito. El Secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el general Dan Caine detallaron una operación planificada durante meses, con superioridad aérea, marítima y terrestre, desmantelamiento de defensas y control total del terreno. Capacidad de intervención absoluta.

En lo político, Marco Rubio dejó claro que Trump no amenaza: actúa. Washington define la sucesión en Venezuela, mantiene contactos con Delcy Rodríguez y marca distancia tanto del chavismo como de la oposición tradicional, incluyendo a María Corina Machado.

El ángulo mayor es geopolítico. Venezuela deja de ser plataforma de Rusia y se cierra el corredor estratégico de China en el Caribe, frenando su expansión regional.

No fue una caída de gobierno. Fue un cambio de época.
Estados Unidos volvió al centro del tablero hemisférico.
No pidió permiso.
No buscó consensos.
Anunció control.

Por Francisco Tavárez