El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, vetó este viernes la nueva ley de nacionalidad, luego de que el Tribunal Constitucional determinara esta semana que varios artículos del texto son contrarios a la Constitución.
La iniciativa había sido aprobada en el Parlamento con los votos de la alianza conservadora en el Gobierno y el apoyo de la ultraderecha. Sin embargo, el jefe de Estado informó, mediante un comunicado difundido por la Presidencia de la República, que decidió devolver la propuesta al Legislativo sin promulgarla, atendiendo al dictamen del alto tribunal.
La revisión constitucional fue solicitada por el Partido Socialista (PS), que pidió evaluar la compatibilidad de diversos artículos del proyecto con la Carta Magna.