Tenemos situaciones difíciles, escasez y elevados precios de artículos comestibles, electricidad insuficiente y cara, falta de agua potable, hechos que son recurrentes desde hace años.
Conducir se ha convertido en un problema extremadamente grave, se ha tornado en una situación en la que la vida puede pender de un hilo y no por un accidente, sino por la belicosidad y agresividad de los conductores.
No importa que cada día mueran hombres y mujeres jóvenes conduciendo motocicletas, porque no respetan ninguna señal de tráfico.
Una discusión por un asunto de tránsito, probablamente irrelevante, puede costarle la vida a cualquiera y el dilema es portar armas de fuego, o poner a prueba la ecuanimidad y paciencia, algo que no siempre se puede aplicar.
Vivimos en ciudades en la que los conductores de todo tipo, hacen loque les da la gana y no hay quien imponga la autoridad.
Los funcionarios responsables-Intrant, Digesett y cabildos-no están conscientes de la gravedad de la situación y el populismo evita acciones drásticas. Solo la represión de la ley puede provocar el cambio, pero los gobiernos no quieren perder popularidad.
Diseñan programas con títulos atractivos, se habla mucho de conciencia, como si tuviéramos la educación necesaria para cumplir esos planes. Insisto, solo con la represión de la ley, habrá oportunidad de corregir este gravísimo problema!
Por: Haime Thomas