Pei Chung, una mujer que se ha vuelto conocida en la escena gastronómica de Brooklyn por acumular comidas sin pagar, permanece detenida bajo fianza después de su más reciente incidente. Las autoridades informaron que fue arrestada el pasado viernes tras comer en un restaurante de Williamsburg y, presuntamente, negarse a saldar la cuenta de 149 dólares. Un juez fijó su fianza en 4,500 dólares en efectivo.
Chung, de 34 años, ha ganado notoriedad por documentar en redes sociales cada uno de sus recorridos gastronómicos. Según los registros policiales, ha sido arrestada en más de seis ocasiones solo en el último mes por abandonar restaurantes de moda sin pagar, lo que le ha generado cargos recurrentes por robo de servicios, un delito menor de Clase A.
Durante uno de sus más recientes episodios, Chung visitó Chinaloa, un restaurante de fusión latino-asiática en Williamsburg. El dueño, Alex Arias, relató a NBC New York que la reconoció inmediatamente por su vestimenta y accesorios. “Bolso Gucci, Prada, zapatos Burberry, cosas así. Es como una diva”, comentó. Con ropa de diseñador y una cámara profesional, Arias notó señales que le parecieron sospechosas y decidió pedirle una tarjeta de crédito para confirmar su identidad. “Cuando vi su nombre en la tarjeta, prácticamente me negué a atenderla”, explicó. Aun así, Chung insistió en quedarse: “Ya pedí mi comida, me la voy a comer”. Arias respondió que llamaría a la policía.
Un video de vigilancia captó a Chung abandonando el local y caminando por Grand Street, mientras Arias alertaba a otros comerciantes gritando: “¡Es una estafadora!”.
En octubre también acudió al famoso asador Peter Luger, donde acumuló cerca de 150 dólares en consumo. Chung compartió imágenes del banquete en su blog, con comentarios elogiosos hacia el restaurante. Sin embargo, empleados del lugar contaron a NBC 4 que permaneció allí más tiempo de lo habitual y que, al recibir la cuenta, afirmó que no tenía fondos para pagar. Incluso habría intentado ofrecer objetos de sus bolsos, entre ellos unas tijeras de cocina, a modo de trueque. La policía terminó escoltándola fuera del establecimiento. Pese a esto, la mujer regresó al día siguiente, pero los empleados ya estaban prevenidos y la condujeron a la salida.
Otro restaurantero de Williamsburg, Mimmo Cappiello, del italiano Baccia & Abracci, reconoció a Chung por los reportajes televisivos y aun así optó por darle comida. “Me sentí bien, ¿por qué no? Le daré algo de comer o algo así”, dijo. En Instagram, Chung publicó fotografías de la comida que recibió: pizza margarita, linguini con almejas y postre. Pero después pidió más. “Quería un filete para llevar e incluso dijo: ‘Si tu cocina está cerrada, puedo cocinarlo yo mismo en casa’”, contó Cappiello. En ese punto decidió poner límites. “No, no le di el filete. De hecho, le di la cuenta antes y me dijo: ‘Ah, no tengo dinero’. ‘¿Y ahora también quieres el filete?’ Dije… y se fue”.
En su más reciente audiencia, la fiscalía solicitó que se le impusiera fianza, pero el juez decidió otorgarle libertad supervisada. Para Arias, el dueño de Chinaloa, el temor persiste: “Va a seguir haciéndolo y no es justo para nosotros, para una pequeña empresa como esta”. Cappiello, por su parte, asegura que, si Chung regresa, volvería a darle alimento, aunque reconoce que teme que otros quieran hacer lo mismo: “Ojalá no tengamos que hacer fila para alimentar a tanta gente. No puedo permitírmelo”.
Chung no respondió a solicitudes de comentarios. Según los registros judiciales, cuenta con la representación de un defensor público.