Es la expresión en inglés para denominar a una persona que corta toda comunicación de forma repentina, abrupta y sin explicación alguna, desapareciendo de la vida de otra, como un fantasma.
Me llamó la atención porque soy un apasionado de la relación entre hombres y mujeres. Se trata de algo que está ocurriendo entre los nacidos a partir de los 90.
Sucede más en los varones, quienes se alejan cada vez más de las mujeres, incluso ya casados y con varios años de matrimonio.
Según se publicó, las mujeres están prefiriendo hombres mayores con estabilidad emocional, buena conversación, madurez y algo de dinero; esto último lo agrego yo.
Ciertamente, el hombre adulto tiende a tener una personalidad definida, sabe lo que quiere y debe conocer el buen trato y respeto que la mujer anhela.
En sociedades en las que las mujeres son mayoría, ellas no están interesadas en casarse; dicen que quieren diversión. Los jóvenes no sobresalen por sus conocimientos sobre mujeres.
Los hombres no saben ni quieren tener buen sexo; su prioridad es la satisfacción personal y nada más.