Las calles ocupadas por vehículos es una de las problemáticas que afecta a los residentes en el sector Villas Agrícolas del Distrito Nacional, además de las inundaciones y esquinas repletas de basura, situaciones con las cuales sus residentes llevan años luchando sin obtener respuestas de las autoridades.
Un sector de gente alegre y con esperanzas de mejorar sus condiciones de vida, lucha cada día por buscar soluciones a los problemas que los arropan.
Los principales anhelos y males del sector fueron dados a conocer por líderes comunitarios del sector, durante el encuentro “Listín en el Barrio”, organizado por la Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco (Codonbosco) y el LISTÍN DIARIO, encabezado por su director, Miguel Franjul; el editor en jefe, Juan Eduardo Thomas, y el jefe de redacción, Juan Salazar.
Virginia Reynoso, presidenta de la Fundación de Discapacidad Manos Abiertas y quien tiene discapacidad psicomotora y visual, dijo que “si la calle está llena de basura y los contenes, no se puede caminar ni por la orilla”, al referirse a las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad al transitar por los espacios públicos.
“El viernes tuvimos una charla aquí en el club y una compañera que vivía por ahí se cayó y todavía está en cama porque se va a la calle para no caer en el hoyo y vino un carro y le dio un fuetazo; por eso nosotros necesitamos que con urgencia se nos resuelva eso”, narró la líder de la fundación que apoya a personas con discapacidades.
La líder de la entidad contó que las calles del sector se encuentran ocupadas por vehículos y mercancías, dificultando el paso a las personas con limitaciones, en especial a los invidentes.
“Las calles de Villas Agrícolas siempre están llenas de basura y de aguas residuales en casi todas las esquinas, además de los hoyos que las personas en sillas de ruedas como yo no pueden transitar. Las aceras están llenas de chatarras, vitrinas y, entre otras cosas, que las personas con discapacidad visual o cualquier otra discapacidad se tienen que tirar al medio de la calle”, explicó Reynoso.
Reynoso contó cómo en el 2011 sufrió un accidente en la avenida Juan Pablo Duarte al no percatarse de una acera mojada, lo que sumó otra discapacidad a su condición de invidente, ya que ahora también necesita una silla de ruedas de por vida.
“Yo iba cruzando en una acera que está por la Duarte, que le pusieron cerámica, le echaban agua y me caí. Cuando eso, yo no podía mover mucho las piernas”, relató su frustrante experiencia por esa importante arteria comercial del país.
Fernando Ernesto Fatule, miembro de la Fundación de Discapacidad Manos Abiertas, dijo que la ocupación de las aceras ha estado afectando de manera recurrente a los moradores del sector, al punto que se han visto obligados a transitar por la calle, enfrentándose a ser impactados por los vehículos que transitan por la vía.
“Yo me pregunto si los chinos, al comprar los locales, también compraron las aceras, porque no se puede transitar por ahí; es incómodo. En una ocasión yo vi a un joven embarazada caminando desde la Ramón Ramírez hacia la Pedro Livio Cedeño por un taller y ella tropieza con un hierrito que tienen en la entrada y el chico le dijo que se fije por dónde camina y eso me indignó porque yo entiendo que eso no puede ser ocupado así”, explicó Fatule, incómodo por la situación en la que viven sus vecinos.
Las aceras se notan ocupadas en su totalidad, impidiendo el paso de peatones; los negocios del entorno han convertido cada esquina en su lugar de parqueo y de exhibición de mercancías, bloqueando el paso a los peatones.
La avenida Duarte, una vía comercial y de amplia circulación en la capital, en la parte que toca a Villas Agrícolas, es un lugar de parqueo para quienes desean visitar uno de los comercios del área.
Villas Agrícolas, sumergido en la basura
El presidente del Consejo de Juntas de Vecinos de Villas Agrícolas, Ariel Modesto Rosario, en voz de las nueve organizaciones comunitarias y más de 45 mil habitantes del sector, contó que han tenido problemas con la recogida de basura desde hace más de 20 años y por esto han tomado la iniciativa de eliminar algunos vertederos.
“La basura tirada en la calle libera un mal olor, unos gases y que tenemos qué hacer como organización comunitaria, hemos eliminado 10 vertederos improvisados de la zona y creo que ese problema de vertederos improvisados tenía más de 20 años y fue algo que la misma alcaldesa (Carolina Mejía) en un momento lo dudó, pero es un tema de educación”, aseguró Rosario en su intervención durante el encuentro realizado en el salón de actos del Club Deportivo y Cultural Los Pioneros.
Además, afirmó que uno de los vertederos clausurado sigue liberando gases tóxicos porque aunque fue cerrado con aluzinc, aun tiene espacios abiertos por donde emanan.
Hizo un llamado al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Alcaldía del Distrito Nacional para que este generador de sustancias dañinas y malos olores sea cerrado de manera definitiva ya que afecta de manera determinante la salud de los moradores.